
Película de co-producción israelí, francesa y estadounidense que presenta la llegada de la pequeña Orquesta Ceremonial de la Policia de Alejandría (en Egipto) a un pequeño pueblo llamado Betah Tikva (en Israel). Sin embargo, la visita al pueblo no estaba programada, un error en la pronunciación (ese par mínimo de “b” y “p” que tantas confusiones causa) los lleva a ese lugar, en el que sin saberlo cambiarán la aburrida y monótona vida de sus habitantes. Es imposible no relacionar la historia con el conflicto árabe-israelí que ha existido entre estas naciones, no obstante, como menciona Dina, en Betah Tikva “no hay cultura, ni israelí ni árabe, ni nada de nada”, por lo tanto, no hay divisiones entre éstas y la historia se dirige más bien hacia otro conflicto, el que está en el interior del hombre. La soledad, la monotonía, la inocencia se muestran a través de planos sencillos en los que el espectador tiene adivinar los pensamientos de los personajes y del pueblo mismo. La escena más interesante para mí es en la que el más joven de los músicos (Khaled, impulsivo y coqueto) le “enseña” a uno de los muchachos pueblerinos cómo conquistar (o amar) a una joven, a quien rechazó previamente. Es una escena cómica y cualquiera soltará una que otra carcajada, pero al mismo tiempo muestra que los seres humanos somos iguales en la mayoría de los aspectos de la vida: el miedo y el amor está en todos.
Además de la historia, lo interesante de las culturas, el enfrentamiento (o similitud) entre ellas, así como el deleite de escuchar dos idiomas a los que no estamos acostumbrados, pero que son hermosos (el árabe y el hebreo), la música es otro factor para ver esta película. Las cuerdas y los cantos que remiten a un lamento son los instrumentos predominantes en las canciones; y aunque sea hasta el final donde podemos escuchar en toda su plenitud a la pequeña banda, realmente todo el trayecto anterior lo vale.
Creo que esta película es un “must” si se consideran de la especie humana ;o) (no como las taradas que se sentaron en las butacas detrás de mí que se reían de cualquier cosa, no sé si era de la película o de sus “chistes locales” por los que ignoraban la interesante, sencilla y hermosa historia… En fin, ellas se lo pierden).
En serio, ¡véanla! :o)
